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El día que Juárez detuvo la esclavitud maya hacia Cuba

By on 25 marzo, 2025 0 30 Views

La Guerra de Castas fue una de las más sangrientas que se dieron en el México del siglo XIX, esta larga y violenta lucha entre mayas y el Ejército Mexicano desembocó en múltiples violaciones de lo que hoy conocemos como derechos humanos, incluída la esclavitud, la cual no sólo se dio en territorio mexicano, sino que incluso llegaron a comerciar a personas a Cuba.

La Guerra de Castas marcó más de la mitad del siglo XIX, pues inició en julio de 1847 y terminó en 1901. Fue un movimiento social protagonizado por mayas del sur y oriente de Yucatán, quienes se rebelaron de los habitantes criollos y mestizos que se encontraban mayoritariamente en lado nor-occidental del territorio yucateco.

Cabe mencionar que el inicio del conflicto se dio en el marco de la separación de Yucatán de México. No obstante, dicho conflicto obligó al gobierno separatista de la península a solicitar ayuda militar al gobierno mexicano, quien a pesar de enfrentar la Intervención Estadounidense, ayudó a la causa criolla y mestiza yucateca.

Este apoyo significó la reintegración de Yucatán a la soberanía mexicana, por ello, en 1848, el entonces gobernador del estado, Miguel Barbachano, recibió armas y dinero para tratar de terminar con la guerra. De esta forma se cerró el último intento separatista de Yucatán.

Con el paso de los años la resistencia maya soportó los embates de las fuerzas mexicanas y lograron resistir en lugares como Chan-Santa Cruz, Bacalar y Chetumal. Así, tras la Intervención Estadounidense de 1846-1848 y la Guerra de Reforma, la Guerra de Castas continuaba y comenzaron a hacerse más explícitas las múltiples violaciones a los derechos humanos de los rebeldes indígenas.

¿Por qué esclavizaron a los mayas en Cuba?

Los mayas buscaron sobrevivir bajo todos los medios posibles, por lo que en muchas ocasiones fueron manipulados y usados como mano de obra en la Península de Yucatán e incluso en países extranjeros como Cuba.

De acuerdo con el historiador Fredy Cabrera Ku de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), explica que el hecho de que llegaran esclavos mayas a la isla caribeña se debió a la complicidad gubernamental con grupos que el investigador denomina como “enganchadores que prometían oportunidades de llevar una vida más digna”.

Cabrera señala que con falsedades y confusiones como un “contrato de trabajo” que tenía una duración de diez años, cientos de mayas fueron comprados por 25 pesos de la época y vendidos a henequeneras cubanas por hasta 60 a los niños, 120 a las mujeres y 160 pesos a los hombres.

Viajaban engrillados a la isla y eran explotados en condiciones precarias en fábricas, talleres, en la zafra azucarera, cafetales, potreros e incluso como mano de obra para construcción. Los esclavistas tanto mexicanos como extranjeros se cubrieron las espaldas con contratos donde se estipulaba todo, salvo la duración de la jornada laboral. Si los “contratados” desobedecían a los capataces, el castigo eran latigazos.

Los barcos esclavistas salían a Cuba de diversas costas mexicanas como Sisal, Dzilam y San Felipe. Señalar que no sólo iban mayas que habían decidido firmar el contrato, sino también se vendieron a presos mayas. Lo llamativo es que los ingresos por las ventas esclavistas alimentaron las arcas del erario yucateco.

Es importante señalar que en ese entonces Cuba aún era colonia de la Monarquía Española, por lo que el comercio de esclavos se dio directamente con comerciantes españoles. Fue hasta 1898 que Estados Unidos despoja a España de su último territorio americano.

Benito Juárez prohibió venta de esclavos a Cuba

Si bien en México se prohibió la esclavitud en dos ocaciones, la primera en 1810 en plena Lucha de Independica y la segunda en 1829 durante el gobierno de Vicente Guerrero, durante el siglo XIX y a inicios del siglo XX se dieron diversos casos de esclavitud en la Peninsula de Yucatán.

Cabrera detalla que el comercio de esclavos entre Yucatán y Cuba se prolongó por doce años, de 1849 a 1861, Antonio López de Santa Anna era consciente de dicha situación e incluso habría dado el aval para esta práctica, al igual que el gobernador de Yucatán, Rómulo Díaz de la Vega. Situación que se generó como resultado de la prolongada Guerra de Castas, la cual juntó diversos elementos que posibilitaron el comercio de esclavos mayas.

El historiador de la ENAH explica que hechos como que el gobierno yucateco no tuvo la capacidad de alimentar y mantener a tantos mayas presos y la escasez de alimentos entre la población indígena que huía de la guerra, coincidieron con la falta de mano de obra esclava para las zafras en Cuba, lo cual detonó un auge de tráfico de esclavos mayas.

Dicha situación terminó cuando el entonces presidente de la República, Benito Juárez, consciente de la situación esclavista, decretó la prohibición de esta práctica que vulneraba la libertad de los rebeldes mayas. Cabe mencionar que el “Benemérito de las Américas” se enteró de dicho escenario debido a que su gobierno estaba desterrado en Veracruz en ese momento.

Intereses imperialistas

Durante el conflicto, tanto Inglaterra como Estados Unidos dejaron ver sus intereses imperialistas, los primeros ayudando a los mayas con armas e intentando convencerlos de que trabajarán para una empresa británica a cambio de “palo de tine”. Por otro lado, los estadounidenses querían establecer un imperio esclavista en el Caribe.

La rebelión maya costó cerca de un cuarto de millón de vidas y culminó hasta 1901 luego de que el ejército mexicano, ya durante el porfiriato, tomó Chan Santa Cruz, capital maya.

Yaquis y Mayos, otros pueblos esclavizados por el Estado Mexicano

La Sublevación Yaqui se remonta a 1866, tiempos del Segundo Imperio Mexicano liderado por Maximiliano de Habsburgo, el conflicto surgió debido a que la Constitución Política de Sonora estipuló en su Artículo 17 que las tribus Yaqui y Mayo dejarían de ser considerados como ciudadanos sonorenses, por lo que dejarían de gozar dichos beneficios.

Dicha reforma trajo bastantes consecuencias para los yaquis y los mayos, pues quedaron al margen de la ley y sus tierras, libres a la explotación y colonización de entes privados.

Posteriormente, el gobierno de Manuel González, de corte porfirista y gran amigo del general Porfirio Díaz, dio otro golpe al pueblo yaqui al expedir la ley de deslinde de terrenos baldíos y colonización. Situación que facilitó que empresas privadas se hicieran de miles de hectáreas yaquis, se estima que en total usurparon hasta 63 millones de hectáreas de 1883 a 1911.

Los Yaquis tomaron las armas en 1899 en defensa de sus derechos y de su tierra, lo que provocó la intervención del ejército porfirista. El pueblo yaqui, conformado por Vícam, Pótam, Bácum, Tórim, Ráhum, Huírivis, Belem y Cócorit, distribuidos en la yoemia en el estado de Sonora, comenzaron a sufrir una sistemática deportación a distintos estados de la República, entre ellos Yucatán. Lugar en el que fueron sometidos a trabajos forzados.

Muchos jefes y combatientes yaquis fueron deportados a otros estados del país en calidad de prisioneros de guerra y obligados a trabajar como esclavos o jornaleros en una maniobra de acoso y aniquilamiento que, de acuerdo con muchos estudiosos de la historia, constituyó un verdadero genocidio.

Cabe mencionar que dichos crímenes a los derechos humanos, fueron dados a conocer en el libro “México Bárbaro” de John Kenneth Turner, periodista y escritor estadounidense que se hizo pasar como empresario para mostrar dicha situación humanitaria en Yucatán.

FUENTE: EL SOL DE MÉXICO

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