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Puerto Vallarta: cuando las cortinas comienzan a bajar
-El cierre de al menos 35 comercios en la zona turística de Puerto Vallarta abre una pregunta incómoda: ¿son casos aislados o las primeras señales de una economía que comienza a perder dinamismo?
Hay momentos en los que la economía deja de ser una gráfica y comienza a verse en las calles. Se observa en el local que ya no abre, en el anuncio de “se renta”, en el trabajador que pregunta si habrá temporada suficiente, en el empresario que decide no renovar, no ampliar, no contratar o simplemente esperar. Y quizá Puerto Vallarta está entrando en uno de esos momentos que debemos mirar con mucha atención.
Entérate: RENTAS: La Inflación Artificial de Puerto Vallarta
Entre el 25 de mayo y el 20 de agosto de este año, un seguimiento realizado en la zona turística de Puerto Vallarta permitió identificar por lo meno 35 comercios cerrados, de distintos giros, desde Olas Altas y la Zona Romántica hasta el Centro. Treinta y cinco establecimientos en apenas 88 días.
No es un dato que, por sí solo permita declarar una crisis económica. Pero sí es un dato demasiado importante para ignorarlo. Y hay algo todavía más revelador: el fenómeno no parece limitarse a la calle. También se observa un número no cuantificado de locales cerrados en algunas de las principales plazas comerciales de Puerto Vallarta. Y entre esas bajas hay una que, por su valor simbólico, merece especial atención: RadioShack, una marca con alrededor de 30 años de presencia en el mercado local, desaparece de nuestra ciudad.
¿Decisiones individuales o una señal económica?
Cuando una empresa pequeña cierra, podemos encontrar muchas explicaciones: una mala administración, un alquiler elevado, problemas familiares, falta de capital, cambio de giro o simplemente una decisión empresarial. Pero cuando empiezan a aparecer cierres simultáneos en diferentes giros y espacios comerciales, la pregunta cambia.
¿Estamos frente a decisiones individuales o ante una señal de un fenómeno económico más amplio?
Empresarios que prefieren esperar
Los datos nacionales de COPARMEX ofrecen una pieza importante para intentar responderla. De acuerdo con #DataCOPARMEX 2026, solamente 23% de los empresarios considera que es un buen momento para invertir, frente al 39.5% de la medición anterior. Es decir, el indicador cayó 16.5 puntos porcentuales, registrando su mayor descenso anual desde que comenzó a medirse en 2020. Pero hay otro número todavía más revelador.
Los planes de expansión de las empresas pasaron de 62.8% a 50.3%. COPARMEX lo resume con una frase que debería preocuparnos: “La empresa mexicana pasó de expandirse a resistir.”
Y aquí encontramos una posible explicación de algo que estamos empezando a observar en Puerto Vallarta. Una economía puede no estar en recesión y, sin embargo, sus empresarios pueden estar dejando de crecer.
El empresario no necesariamente cierra mañana: primero deja de invertir, después reduce inventarios, posterga remodelaciones, cancela proyectos, evita contratar, reduce horarios, busca renegociar rentas y, finalmente, si las condiciones no mejoran, baja la cortina.
Cuando el dinero se vuelve cauteloso
Por eso los cierres comerciales son quizá el último capítulo de una historia que comenzó meses antes en los estados financieros. El dinero también puede estar cambiando de comportamiento.
Otro elemento de #DataCOPARMEX ayuda a entenderlo: los principales obstáculos para el crecimiento empresarial son la incertidumbre económica, con 25.2%; la inseguridad, con 20.9%; la incertidumbre política con el 16.6%; y el alto costo de los insumos con un 9% (el tema de la inflación).
Es decir, el problema no necesariamente es que el dinero haya desaparecido, puede ser que el dinero se haya vuelto mucho más cauteloso. El consumidor piensa dos veces antes de comprar, el empresario piensa dos veces antes de invertir, el inversionista piensa dos veces antes de comprometer capital, y cuando todos comienzan a pensar dos veces, la velocidad de la economía disminuye. Esto resulta especialmente importante para Puerto Vallarta.
Turismo: calles llenas, negocios vacíos
Nuestra ciudad vive del turismo, pero el turismo por sí solo no es suficiente, necesitamos que el visitante llegue, se hospede, salga, consuma, compre, coma, contrate servicios y genere una cadena de circulación económica que alcance al mayor número posible de empresas y trabajadores.
Porque podemos tener calles llenas y negocios vacíos, podemos tener hoteles ocupados y restaurantes con menor consumo, podemos tener visitantes caminando por nuestras plazas comerciales y comerciantes preguntándose por qué las ventas no corresponden al flujo de personas.
Movimiento no siempre significa prosperidad, y ésta puede ser una de las grandes discusiones económicas que Puerto Vallarta tendrá que enfrentar.
La inseguridad también cuesta
La inseguridad también tiene un costo empresarial, es decir, el problema no termina en las ventas. COPARMEX Nacional, reporta que 45.6% de sus socios fue víctima de algún delito durante el último año. La extorsión ocupa el primer lugar, con 18%, seguida del robo de mercancía en tránsito, con 17.9%. Más preocupante todavía: 58.7% de las empresas incrementó su gasto en seguridad.
Ese dinero tiene que salir de alguna parte. Y cuando una empresa destina más recursos a protegerse, son recursos que dejan de utilizarse para crecer, contratar, innovar o invertir. Por eso la inseguridad no solamente es un problema de seguridad pública.
Es también un problema de competitividad. Puerto Vallarta debe mirar las señales antes de que se conviertan en tendencia. Estos 35 comercios cerrados no son, por sí mismos, una estadística suficiente para diagnosticar la economía de Puerto Vallarta, pero sí son una señal.
Medir antes de minimizar o alarmar
La desaparición de una marca con décadas de presencia también es una señal, los locales vacíos en centros comerciales son una señal, la cautela de los empresarios es una señal, y cuando todas esas señales comienzan a aparecer simultáneamente, lo responsable no es minimizar el fenómeno ni tampoco anunciar una catástrofe. Lo responsable es medirlo.
Necesitamos saber cuántos negocios están cerrando, cuántos están abriendo, cuánto tiempo permanecen vacíos los locales, cómo se comportan las rentas comerciales, cómo evolucionan las ventas, qué ocurre con el empleo y sobre todo, qué está pasando con la inversión privada.
No basta con contar turistas
Porque si queremos construir un Puerto Vallarta competitivo, no podemos conformarnos con contar turistas, tenemos que contar empresas que sobreviven, empresas que crecen y empresas que invierten.
Hay una diferencia enorme entre una ciudad que recibe visitantes y una ciudad cuya economía local prospera gracias a ellos, quizá por eso las cortinas cerradas merecen nuestra atención, y no porque cada cortina abajo signifique una crisis, sino porque cuando empiezan a bajar demasiadas cortinas al mismo tiempo, la ciudad está tratando de decirnos algo.
Y sería un error no escucharla.