6 OCTUBRE, 2026 2:13 PM
  • 6 OCTUBRE, 2026 2:13 PM
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El empresario vallartense quiere crecer, pero algo lo está frenando|| OPINIÓN

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-DataCoparmex 2026 muestra a un empresariado que quiere crecer y expandirse, pero enfrenta incertidumbre, inseguridad, burocracia y corrupción que terminan condicionando sus decisiones

-Los indicadores empresariales revelan una contradicción: mientras 50.3% de los empresarios tiene planes de expansión, solo 23% considera que es un buen momento para invertir

-Más allá de las estadísticas, DataCoparmex retrata los obstáculos que enfrentan las empresas para invertir, generar empleos y crecer, y plantea qué debe cambiar para mejorar la competitividad

Hay momentos en los que una imagen dice más que mil palabras. En la economía ocurre algo parecido con los datos: un porcentaje podría parecer frío, distante, incluso insignificante, hasta que entendemos lo que hay detrás de él.

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Porque detrás de cada número hay una decisión. Hay una empresa que decide contratar o esperar. Un empresario que anda considerando abrir una sucursal. Un hotel que calcula si puede invertir este año en infraestructura. Un comerciante que decide si formalizarse o no (que va en aumento la informalidad). Una familia que depende de que ese negocio siga abierto.

Por eso DataCoparmex 2026 no se debe leer solamente como una colección de estadísticas empresariales. Es un diagnóstico del entorno en el que estamos intentando producir, invertir, contratar y crecer. Y, sobre todo, es un espejo.

Un espejo que algunas veces nos muestra lo que queremos ver y otras veces aquello que preferiríamos ignorar.

El empresario quiere crecer, pero está tomando precauciones

Uno de los primeros datos que llaman la atención es el ánimo para invertir. Solamente el 23% de los socios de COPARMEX considera que 2026 es un buen momento para realizar inversiones.

Dicho de otra manera: apenas dos de cada diez empresarios observan condiciones suficientemente favorables para poner capital en juego.

Pero aquí aparece una contradicción interesante. El 50.3% afirma tener planes de expansión, ya sea mediante nuevos productos o servicios, contratación de colaboradores, infraestructura, ampliación de espacios o fortalecimiento de sus estrategias comerciales.

Entonces, el empresario mexicano no parece haber perdido las ganas de crecer, lo que ha perdido, en buena medida, es la certeza. Y eso es diferente.

Querer crecer y sentirse seguro para invertir no son la misma cosa. Para abrir una empresa, contratar personal o ampliar un negocio se necesita conocer el costo de las reglas, la seguridad de la operación, la disponibilidad de los trabajadores, las condiciones fiscales y, finalmente, la posibilidad de recuperar la inversión.

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El mensaje parece claro: el empresario quiere avanzar, pero está caminando con cautela.

La inseguridad también se paga desde la caja registradora

Hay otro indicador que no podemos observar únicamente desde la perspectiva en materia de seguridad. El 45.6% de los socios consultados manifestó haber sido víctima de algún delito durante el último año. Prácticamente uno de cada dos empresarios.

Pero quizá lo más revelador está en el tipo de delitos reportados. Entre quienes fueron víctimas, el 60% señaló la extorsión telefónica, mientras que los delitos por internet o correo electrónico representaron 13.2% y el cobro de piso 10.9%.

Y la inseguridad tiene una segunda factura. El 44.3% de los empresarios reportó haber incrementado su gasto en medidas de seguridad, mientras otro 14.4% señaló que ese gasto aumentó mucho.

Cada peso que una empresa tiene que destinar a protegerse es un peso que potencialmente deja de destinarse a capacitación, tecnología, innovación, expansión o generación de empleo. Por eso la seguridad no es únicamente una política pública.

También es una variable de competitividad. En una ciudad turística como Puerto Vallarta, esto adquiere todavía mayor relevancia. Hoteles, restaurantes, comercios, transportistas, agencias, prestadores de servicios y pequeños negocios forman una cadena económica en la que el costo de un problema termina trasladándose de un eslabón a otro.

El tiempo también cuesta dinero

Existe otro costo empresarial que rara vez aparece en los estados financieros: el tiempo perdido. El 46.9% de los socios COPARMEX reportó haber enfrentado problemas al realizar trámites gubernamentales. Aunque la cifra representa una disminución respecto a la medición anterior, continúa siendo prácticamente la mitad de las empresas.

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Pero hay un dato todavía más revelador: los empresarios estiman dedicar 72.1 horas mensuales al cumplimiento del marco regulatorio. En una microempresa son 46.5 horas; en una pequeña, 59; en una mediana, 87.3; y en una empresa grande puede alcanzar hasta 176.4 horas.

Aquí hay que hacer una pausa y comenzar a cuestionarnos: ¿Cuánto vale una hora del empresario?, ¿Cuánto vale la hora del contador?, ¿Cuánto vale la hora del administrador?, ¿Cuánto cuesta que una persona que podría estar vendiendo, capacitando, innovando o atendiendo clientes tenga que dedicar buena parte de su jornada a resolver trámites?

La simplificación administrativa no debe entenderse como un favor al empresario sino como una política de productividad.

La corrupción disminuye, pero sigue siendo demasiado

DataCoparmex registra que 30.4% de los socios consultados manifestó haber experimentado algún acto de corrupción durante 2026. Hay que reconocer un dato positivo: representa una disminución histórica de 9.8 puntos porcentuales respecto de la medición anterior. Pero también hay que decirlo con claridad: Tres de cada diez siguen siendo demasiados.

Porque la corrupción (Aunque nos quieren vender la idea de que ya se acabó) no solamente genera un problema ético. Esta distorsiona la competencia, eleva costos, reduce confianza y termina afectando al consumidor.

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Cuando las reglas dejan de ser iguales para todos, deja de existir un verdadero mercado.  Entones la pregunta ya no es solamente cuánto cuesta la corrupción. La pregunta es: ¿cuánto crecimiento estamos dejando de generar por permitir que siga existiendo?

Gobernar también significa medir

Otro indicador merece atención: solamente el 29.2% de los socios considera que su gobierno estatal ha cumplido con los propósitos para los cuales fue electo, una disminución de 2.7 puntos porcentuales respecto de la medición anterior.

Este dato no debería utilizarse como arma partidista. Precisamente lo contrario, los indicadores empresariales deberían servir para evaluar resultados, identificar problemas y construir propuestas.

El empresario necesita información para decidir. Las organizaciones empresariales necesitan información para proponer. Y los gobiernos necesitan información para corregir. Porque gobernar también debería significar medir.

Puerto Vallarta: la economía ocurre aquí

En Puerto Vallarta, estos números no son abstractos. Nuestra economía está formada por hoteles, restaurantes, comercios, transportistas, agencias, guías, proveedores, prestadores de servicios, profesionales independientes y pequeños negocios.

Cuando un hotel crece, compra a proveedores. Cuando un restaurante vende más, contrata. Cuando un comercio se formaliza, contribuye. Cuando un empresario invierte, mueve la economía. Por eso no podemos hablar de competitividad empresarial sin hablar de competitividad de ciudad.

Ninguna empresa puede ser competitiva durante mucho tiempo dentro de una comunidad que pierde competitividad.  Necesitamos empresas fuertes, pero también una ciudad funcional. Necesitamos trabajadores preparados, pero también empleos formales. Necesitamos inversión privada, pero también certeza.

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Necesitamos gobiernos eficientes, pero también empresarios responsables. Y necesitamos ciudadanos que comprendan que la economía no sucede en algún lugar lejano. Sucede aquí, en nuestra calle, en nuestro negocio, en nuestro hotel, en nuestro restaurante, en nuestra comunidad.

El espejo está frente a nosotros

Hay una última cifra que me parece especialmente importante: 50.3% de los empresarios tiene planes de expansión. Eso significa que, a pesar de la incertidumbre, existe voluntad. El empresario mexicano no está cruzado de brazos, está buscando oportunidades, está intentando adaptarse, está tratando de crecer.

Y en Puerto Vallarta conocemos bien esa historia. Hemos enfrentado crisis, huracanes, pandemia, temporadas difíciles y cambios profundos en nuestra principal actividad económica. Y seguimos aquí.

Aeropuerto de Puerto Vallarta

Por eso, cuando comparto sobre DataCoparmex no es para alimentar el pesimismo. Es para provocar conciencia. Los números no son buenos ni malos por sí mismos: Son señales. Y una señal puede ignorarse o convertirse en una decisión. Si solamente 23% considera que es buen momento para invertir, preguntémonos qué está deteniendo al otro 77%.

Si casi la mitad enfrenta problemas con trámites, preguntémonos cuánto crecimiento estamos perdiendo por procesos innecesarios. Si casi uno de cada dos empresarios ha sido víctima de un delito, preguntémonos cuánto cuesta realmente la inseguridad a nuestra economía. Y si tres de cada diez han enfrentado corrupción, preguntémonos qué tan competitiva puede ser una economía cuando todavía existen barreras que nada tienen que ver con producir mejor.

El verdadero valor de DataCoparmex no está en conocer los porcentajes, está en interpretarlos y convertirlos en decisiones. Porque los números no cambian la realidad. Las decisiones que tomamos a partir de ellos, sí. Y quizá ese sea el mensaje que debemos llevarnos los empresarios de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas:

No podemos controlar todas las variables de nuestro entorno, pero sí podemos decidir cómo respondemos ante ellas. Podemos profesionalizar nuestras empresas, capacitar, innovar, formalizar, mejorar los procesos, invertir con estén las condiciones adecuadas, exigir mejores políticas públicas, y sobre todo, dejar de mirar los problemas como acontecimientos aislados. Porque detrás de cada indicador hay una parte de nuestra economía. Y detrás de nuestra economía hay personas.

DataCoparmex es un espejo. No está ahí para que lo rompamos porque no nos gusta la imagen. Está ahí para que la miremos, entendamos lo que refleja y decidamos qué estamos dispuestos a cambiar.

Ese es, finalmente, el propósito de los datos, no solamente conocerlos. Es Interpretarlos y convertirlos en acción.

LAE Francisco Gabriel Vizcaíno

Hotelero, consultor empresarial, emprendedor en Puerto Vallarta y Bahía de Banderas

Actualmente, PRESIDENTE del centro empresarial Coparmex Puerto Vallarta

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